Luz

Me llamo Luz y soy paraguaya. Soy la mayor de cinco hermanos, así que desde pequeña tuve que ayudar a hacerme cargo de ellos y de la casa. Pero yo quería más, soñaba con otra vida. Mis padres arreglaron mi viaje a España junto a mi prima, para que viniéramos a trabajar con mis tías en un bar. La agencia con la que contactaron organizó el viaje, nos enseñaron castellano y nos dieron las indicaciones para no tener problemas para entrar en Europa como turistas. Nos consiguieron los papeles y mis padres pusieron la casa en garantía.

Al llegar a Madrid con mi prima y otras chicas que también hicieron el viaje, mis tías y sus novios ecuatorianos nos recibieron en su casa y nos trataron bien, pero no nos dejaron salir. Solo nos llevaron al club donde ellas trabajaban, nos compraron ropa interior y nos pusieron vídeos pornográficos para “saber qué hacer”. Como nos negamos, nos encerraron en un sótano donde yo estuve más de 6 meses…

Como yo era menor de edad, no quisieron arriesgarse. Pero mi prima tuvo que acostarse con más de 40 hombres algunos días. Nos golpearon, nos maltrataron y nos dejaron días sin comer. ¡Teníamos miedo! Cuando nos dejaban hablar con la familia solo podíamos decir mentiras sobre lo bien que nos iba. Nuestros padres no sabían nada de lo que estaba ocurriendo.

Un día la policía llegó al club donde estaba mi prima y les pidió ayuda para volver a Paraguay. Me dijo que ayudaría a que me rescatasen y se fue. La policía volvió preguntando por mí, mis tías dijeron que yo me había ido, pero pude gritar para que me ayudasen. Gracias a eso llegué a Apramp y pude recuperar mi personalidad, mi vida, mi libertad. Ahora estoy estudiando, quiero trabajar y salir adelante.

No, no he denunciado. Es mi familia… Pero me gustaría que ninguna otra chica se convirtiese en esclava, en esclava sexual. ¡Nosotras no somos culpables! Los culpables son quienes nos engañan y ganan muchísimo dinero con nosotras, con nuestras vidas, con nuestra dignidad.

 

  • Luz
  • 20 años
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